EL ZORRO Y LA CIGÜEÑA - Esopo PDF Imprimir E-mail
EL ZORRO Y LA CIGÜEÑA
Esopo


Fabula

Antiguamente, la cigüeña y el zorro eran excelentes amigos y se visitaban a menudo. El zorro invitó, un día, a comer a la cigüeña, pero quiso gastarle una broma y le puso delante un plato lleno de sopa. El zorro empezó a lamerla y pronto concluyó su ración, pero la cigüeña logró únicamente humedecerse la punta del largo pico.
-Ya veo que la comida de mi casa no es de tu gusto -dijo el zorro-. ¡Cuánto lo siento!
-¡Oh, no te excuses! -repuso la cigüeña- Te doy las gracias y confío en que pronto te quedarás tú a comer en mi casa.
Llegó el día en que debía ir el zorro a visitar a la cigüeña, pero cuando se sentaron a la mesa vio aquél que la comida estaba metida en un largo jarro, de boca estrecha, en que el zorro no consiguió introducir el hocico. No le quedó, pues, más remedio que lamer el jarro por la parte de fuera, mientras la cigüeña comía cómodamente.
-No voy a presentarte excusas por la comida -dijo la cigüeña al terminar-, pues sabido es que

dónde las dan, las toman.